Vaca Muerta

Los geólogos dividen el subsuelo en formaciones geológicas, de acuerdo con las características particulares de las rocas. Son características que las diferencian a unas de otras. Vaca Muerta, entonces, es el nombre de una formación geológica con características determinadas, que interesa especialmente por su contenido de gas y petróleo.

 

Aunque su nombre está en boca de todos desde hace tres años, es conocida desde hace casi 90. En dónde está y por qué interesa tanto.

Los geólogos dividen el subsuelo en formaciones geológicas, de acuerdo con las características particulares de las rocas. Son características que las diferencian a unas de otras. Vaca Muerta, entonces, es el nombre de una formación geológica con características determinadas, que interesa especialmente por su contenido de gas y petróleo.

De hecho, es un tipo de formación (muy poco porosa y casi impermeable), denominada vulgarmente "shale" por su contenido de arcillas, y llamada por los geólogos roca generadora o roca madre, dado que allí se han originado hidrocarburos tras un extenso proceso geológico. Parte de esos hidrocarburos, luego, migró hacia otras formaciones más porosas y permeables, pero otra parte muy importante –la mayor- permanece allí. Tradicionalmente, la llamada explotación convencional de hidrocarburos se centró en extraer el petróleo y el gas almacenados en formaciones permeables, tras haber migrado desde la roca generadora. La explotación de los llamados no convencionales, como los de Vaca Muerta, consiste en tomarlos de la propia formación generadora.

Para los geólogos, identificar una roca generadora es de gran importancia, dado que abre la posibilidad de que exista un sistema petrolero; es decir, una roca generadora, una roca reservorio (a donde los hidrocarburos han migrado tras abandonar la roca generadora) y una roca sello, que mantiene atrapados a los hidrocarburos.

Por eso, cuando en los primeros años de la década del 20 del siglo pasado, el brillante geólogo estadounidense Charles Edwin Weaver describió en las laderas de la Sierra de la Vaca Muerta, en Neuquén, la presencia de una nueva roca generadora, seguramente habrá sentido enorme satisfacción. Weaver, de hecho, recorría Neuquén y Mendoza desde hacía muy poco, contratado por la Standard Oil de California (hoy, Chevron), prospectando el prometedor territorio. Recién en 1931 publicó Weaver sus descubrimientos, entre ellos, el de lo que llamó Formación Vaca Muerta. Se trataba, claro, de algo fabuloso dado que esta hoy célebre formación es la roca generadora de la mayor parte del gas y el petróleo que se extrae históricamente de la Cuenca Neuquina.

Vale aclarar que la formación Vaca Muerta se encuentra a distintas profundidades, al punto tal que en zonas como la sierra homónima, directamente aflora sobre la superficie, a la vista de todos. Pero para la extracción de hidrocarburos interesa la formación cuando se encuentra a más de 2000 metros de profundidad.

Lo que hoy es una formación rocosa que va del amarillo al ocre oscuro, con importante contenido de hidrocarburos, hace 150 millones de años, en tiempos del Jurásico, era el fondo del mar. Por aquel tiempo, la cordillera de los Andes no existía, y el Pacífico se entrometía en lo que hoy es territorio neuquino. Durante décadas, centurias y milenios, ese lecho marino iba colmándose de sedimentos minerales y gran cantidad de seres vivos, la mayor parte microscópicos.

Los restos de esos seres vivos fueron la materia orgánica que, tras cocinarse durante millones de años, dieron origen al gas y al petróleo de Vaca Muerta. Cuando Hacemos un pozo de 3000 metros para alcanzar la Formación Vaca Muerta, no hacemos más alcanzar aquel antiguo fondo océanico, de los tiempos de los dinosaurios.

 

La Cuenca Neuquina (líneas azules) y el área aproximada de la Formación Vaca Muerta. En distintos colores, el hidrocarburo que contiene (petróleo, gas seco y gas húmedo).

Hace unos tres años, los argentinos tomamos conciencia de que era viable valerse del enorme recurso energético (gas y petróleo) que contiene la Formación Vaca Muerta. Como dijimos, conocíamos desde los tiempos de Weaver su potencial, pero ni la tecnología ni los costos permitían siquiera soñar con aprovecharlo. Hoy, esta situación se ha revertido.

La actividad para extraer estos recursos se ha vuelto intensiva y va en aumento. Nosotros no podemos “ir” a Vaca Muerta, ubicada a kilómetros de profundidad en las zonas de interés. Pero sí podemos “pararnos” en la superficie, en donde sabemos que se encuentra, y luego perforar un pozo hasta alcanzarla (la perforación a 3200 metros, por ejemplo, demanda unos 20 días).

Luego, es necesario generar permeabilidad para que el petróleo y el gas puedan escapar de la formación, que es tan compacta. Dicho de otro modo, abrir las vías para que fluya el hidrocarburo, algo que se logra mediante una técnica conocida como “estimulación hidráulica” o “fracking”, que consiste en la inyección a presión de una mezcla de agua, arena y algunos aditivos químicos, para geneque genera microfisuras más angostas que el ancho de un pelo. Finalmente, el pozo queda operativo durante años o décadas.

Como dato final, existen otras rocas generadoras con potencial hidrocarburífero, como Vaca Muerta. Son ejemplo de ello las formaciones Los Molles (que se encuentra debajo de Vaca Muerta); Pozo D-129 (en la Cuenca del Golfo de San Jorge) y Los Monos (Cuenca del Noroeste), entre otras.