Los químicos del fracking bajo la lupa

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), acaba de publicar el resultado de un extenso relevamiento sobre uno de los temas más espinosos para quienes cuestionan la técnica de estimulación hidráulica (fracking): el fluido de fractura.

 

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), acaba de publicar el resultado de un extenso relevamiento sobre uno de los temas más espinosos para quienes cuestionan la técnica de estimulación hidráulica (fracking): el fluido de fractura.

Esta técnica, que se desarrolló a fines de los años 40 del siglo pasado y se aplica regularmente en la Argentina desde 1959,  se utiliza tanto para mejorar la permeabilidad de los pozos convencionales de hidrocarburos, como para obtener gas y petróleo de las formaciones “no convencionales, como es el caso de Vaca Muerta, en el sur del país. Consiste en inyectar un fluido a alta presión, formado básicamente por agua (más del 90%), algo de arena y una serie de aditivos químicos en bajísimas proporciones (menos del 1% del fluido).

El gran cuestionamiento acerca del fluido es, precisamente, esa pequeña porción de aditivos químicos. Muchas personas que se manifiestan en contra del fracking, divulgan información distorsionada, con datos erróneos, como por ejemplo que en el fluido se emplean más de 600 aditivos químicos secretos, muchos de ellos cancerígenos o nocivos para la vida, que contaminan las napas de agua dulce.

La industria lo ha negado desde siempre, explicando que los químicos no son secretos –en la Argentina, por ejemplo, deben ser declarados ante las autoridades de aplicación- y que no se usan más de 15. Además, que se trata de químicos conocidos –la mayoría presente en los hogares-, y que se manejan sin entrar en contacto con el medio ambiente.

Por eso es que para echar más luz sobre el tema, la EPA decidió relevar los fluidos de fractura utilizados en 38.000 pozos, en Estados Unidos, perforados por 428 operadores en 20 Estados, y las siguientes son algunos de las conclusiones destacadas:

 
  • Para cada trabajo de fracking se usan, en promedio, unos 14 aditivos químicos.
  • La concentración máxima en el fluido de fractura para todos los ingredientes fue de menos de 1%, en el 80% de los casos. La concentración máxima promedio, del 0,43%.
  • Los aditivos químicos más utilizados en la fractura hidráulica resultaron ser el metanol, el ácido clorhídrico y destilados de petróleo ligero, tratados con hidrógeno.
  • El metanol es conocido por la población como “alcohol de quemar”. En las operaciones de fractura hidráulica, protege contra la congelación y la corrosión en el pozo. Por supuesto que es utilizado por un sinnúmero de industrias y en los hogares, además de ser utiliado como “alcohol de quemar”, aparece en líquidos limpiadores de vidrios, pinturas y adhesivos, entre muchas otras aplicaciones.
  • Los destilados de petróleo ligero tratados con hidrógeno minimizan la fricción durante las operaciones. Estos productos se pueden encontrar en los removedores de maquillaje, laxantes e, incluso, en golosinas como los caramelos.
  • El ácido clorhídrico, finalmente, es útil en las operaciones para ayudar a disolver los minerales e iniciar las fisuras en la roca. Su utilidad más común es como reguador del PH en las piletas de natación.

Recientemente, por ejemplo, investigadores de la Universidad de Boulder (Colorado) concluyeron que “los surfactantes encontrados en muestras de fluido de fractura tomadas en cinco Estados no eran más tóxicos que las sustancias que se encuentran comúnmente en los hogares.